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DOMANDO LO INDOMABLE: LA PSICOLOGÍA HOLOGRÁMICA
Por Zulma Reyo
En 1992 conocí un
místico chipriota que me reveló un mundo de posibilidades
humanas. Creo que hasta ese punto no comprendía en toda su
magnitud la complejidad de la mente, ni como sus dinámicas
comunes y corrientes afectan la percepción del mundo. Tampoco
sabía aún como el pensamiento puede ser hábilmente domado. Este
maestro extendió frente a mí un riquísimo puente de
conocimientos que me permitió vincular contundentemente el
pensamiento con la creación de mi propio mundo y la calidad de
vida añorada.
La historia de este encuentro y los descubrimientos e
innovaciones que siguieron fueron tema de mi libro, “La
Quintaesencia: Domando lo Indomable”. En este expongo la base de
la psicología holográmica, un estudio del pensamiento común que
nos ofrece también una fórmula para llegar a domar esa
maquinaria caprichosa. Los descubrimientos hechos a partir de
aquel momento fueron implementados y aplicados en los grupos de
trabajo en mi escuela de Alquimia Interior en Suramérica, Méjico
y en la Península Ibérica con muchísimo éxito, como una forma de
encarar y resolver las dificultades inherentes al manejo de la
vida en el día a día, y de abrirnos también a nuestras
posibilidades espirituales.
En vez del raciocinio, lo fundamental en el Proceso de la
Quintaesencia es llegar a la raíz del propio pensamiento – a la
Conciencia. Por Conciencia me refiero al poder fundamental y
absolutamente neutro de la inteligencia que tiene supremacía
sobre toda la dinámica de creación humana y de la percepción de
la realidad, ya que es la fuerza que dirige la mente. Más que
una vocecita algo inútil y represora, la Conciencia es la
facultad pura, no diluida, de la Inteligencia que nos distingue
de otras especies.
El primer reto consiste en diferenciar la Conciencia de la
retahíla del pensamiento que usualmente la viste. Además, el
estudio de la Conciencia no aplica el análisis racional común.
En el Proceso de la Quintaesencia se emplea una combinación de
métodos tanto metafísicos como racionales que facilita el
dominio de la experiencia cotidiana basado en la sustentación de
una postura espiritual. Requiere casar dos mundos.
No podemos estudiar el pensamiento desde el propio pensamiento
sin que también transportemos todos los prejuicios o
proyecciones. Tenemos que encontrar el punto estratégico
superior que nos permita adoptar una visión holística de lo que
estamos observando. Eso quiere decir que tenemos que estar
dispuestos a salir de los parámetros conocidos, la lógica
lineal, para efectuar nuestra investigación desde un silencio
total, la ausencia de pensamiento de cualquier tipo.
La preciosa llave que aporta el método de Alquimia Interior es
la aplicación de la comprensión del fenómeno del pensamiento y
su dinámica energética a la vida práctica, yendo más allá del
propio circuito mental. En lugar de privilegiar el pensamiento,
como se viene haciendo en occidente en el último milenio, se
enmarca el proceso mental en el contexto de la experiencia
humana que integra todos los aspectos del ser. Esto es una
visión holográmica. El paso determinante ahora será reconocer,
distinguir, aplicar y sustentar la visión que nos da la
Conciencia.
Existen tres errores básicos en las creencias actuales que
deberán ser revisados por todo aquél que quiera ser más
consciente y feliz, auténtico y coherente, y no quiera sólo
moldearse a las expectativas sociales. El primer error es creer
que hemos comprendido algo, sin considerar que lo que percibimos
podría estar ya contaminado por nuestros deseos, preconceptos y
proyecciones. El segundo es creer que una vez que hemos
comprendido ya lo hemos dominado, sin haberlo aplicado o
confirmado concretamente en nuestro mundo.
El tercer error nació como reacción al intelectualismo de
comienzos del siglo veinte. Sostenemos que para adquirir
conocimiento verdadero tenemos que zambullirnos cuerpo y alma en
la experiencia de lo que pretendemos integrar, sin reconocer que
las intensidades emocionales y sensoriales generadas en esa
búsqueda frenética ciegan la verdadera percepción. Confundimos
la indulgencia del egoísmo de la personalidad, o sea los excesos
emocionales y sensoriales, con el proceso integrativo de la
conciencia común. Existe otro camino muy sencillo: observar como
pensamos.
Lo habitual es estimular o responder perpetuamente a los
apetitos de las emociones y al descontrol o represión
progresivos que provocamos calculando, asociando, recordando u
organizándonos. En la Quintaesencia aprendemos a ejercer un
dominio energético que involucra todo el conjunto biofísico,
emocional y mental. Esto permite transformar cualitativamente la
experiencia observada, desde la Conciencia. Abordamos
directamente el núcleo de nuestros problemas y su raíz: la
manera de pensar.
Todos sabemos que cuando realmente queremos algo nos movilizamos
y lo manifestamos. Hasta ahora no sabíamos como aplicar esa
dinámica en forma serena, sistemática y consciente. Para ello
primero hay que reconocer el poder subyacente que está en juego
cuando el deseo y la emoción se asocian a un pensamiento
fuertemente dirigido. Este poder subyacente es la Conciencia.
Distinguir aquí la Conciencia de la parafernalia egoísta al
principio no parece fácil. Implica un proceso de observación
metódica que llamamos Introspección.
El poder de la Conciencia es absolutamente neutro, pero cuando
el pensamiento esta controlado o identificado con las
circunstancias la personalidad asume el control en detrimento de
la Conciencia, perdiendo así la neutralidad. Para deshacer este
nudo utilizamos una indagación basada en la evocación consciente
de las emociones subyacente a los pensamientos. A través del
ejercicio de una mente neutra esa energía emocional es primera
identificada y luego transformada. La fuerza motriz detrás de
todo eso es la Conciencia dirigente, el Yo Esencial. La
Conciencia es entonces una energía viva y una frecuencia
palpable capaz de guiarnos por las lecciones de la vida con una
objetividad inconcebible.
Aquí podemos ver otro error en nuestras creencias sobre el
funcionamiento de la psiquis: que los pensamientos dictan lo que
sentimos. No es así. Los pensamientos son creados por ese
núcleo, el ego o personalidad, que interpreta los hechos según
su conveniencia, aglutinando y colapsando energías que llamamos
formas-pensamiento. Al identificar y usar la Conciencia
retiramos ese poder al ego y descubrimos una inteligencia más
amplia, poderosa y efectiva. A partir de la Conciencia, creamos
los pensamientos que dictarán las emociones que ahora, en vez de
azotarnos con imposiciones y urgencias, nos aportan una
herramienta de felicidad.
El principio en el que nos inspiramos nos recuerda al de los
grandes filósofos de la Antigüedad: el cultivo de la
Inteligencia. No olvidemos que este cultivo era siempre
acompañado de una educación física y una ética moral. El
pensamiento desprovisto de la vitalidad de un cuerpo sano no
consigue ir muy lejos, ni ser creativo. Dentro de este proceso
usamos técnicas corporales de concienciación. Hay que contar con
la totalidad del ser humano, con el aparato multifacético y
complejo que es, para poder hacer distinción entre las múltiples
energías mentales: intelectuales, emocionales, abstractas y
aquellas arquetipos que según Platón cristalizan los pensamiento
del mundo. Solamente entonces podemos domar la mente.
De nada vale adquirir más conocimientos si la forma básica de
pensar sigue igual y funciona automáticamente. La Psicología
Holográmica, o el Proceso de la Quintaesencia, creado dentro de
la escuela de la Alquimia Interior, nos lleva a cambiar la
percepción del mundo, no sólo porque cambiamos la forma de
pensar, si no porque a partir de ahí se cambia el mundo que se
manifiesta.
Los pensamientos que ahora responden a la Conciencia se vuelven
herramientas apropiadas en el juego de la vida. Atraemos justo
lo que queremos. Llenamos nuestro mundo con formas sanas, útiles
y creativas. Esto nada tiene que ver con los métodos de control
mental ni de substitución.
Resumiendo, podemos describir el Proceso de la Quintaesencia del
siguiente modo: de manera estructurada y guiada se empieza
identificando nuestra forma particular de concebir el mundo,
descubriendo lo que esperamos de él, y detectando las propias
artimañas y engaños. Luego, tras un proceso de desidentificación
sistemática, llegamos a la experiencia del Centro Real. Esto,
lejos de ser un ejercicio intelectual, es una experiencia de
totalidad y plenitud del YO. Es el pulso pleno de la vida en
cada partícula de nuestro ser. Tras variados contactos con este
centro, que no es otro que la Conciencia, aprendemos a evocarlo
voluntariamente y a usar las energías que de él se movilizan.
Esta Inteligencia lleva a un estado de ser neutro, caracterizado
por emociones humanas dignas.
Después de la desidentificación inicial, se recupera el
“quantuum” energético contenido en la forma de pensar automática
e inconsciente, que ahora pasará a alimentar y apoyar el eje de
conciencia. Esto implica la sustentación energética emocional e
intelectual mediante el mantenimiento del punto neutro,
entrenamiento que resulta indispensable en el mundo de hoy.
El verdadero valor de éste método yace en un conocimiento y
modulación de las diferentes frecuencias energéticas. Salimos
del automático, del constante “hacer”, del determinismo y otras
creencias que ya no tienen lugar.
Este proceso es únicamente posible bajo una postura de humildad
y de reconocimiento de la deslumbrante belleza interior. Esto es
el elemento mágico que conduce a la Conciencia a su expresión
más sublime, lo que posibilita el salto a la Quintaesencia. La
transmutación que supera la transformación. Al cambiar el
pensamiento cambia el holograma entero de la percepción del
mundo y las manifestaciones que atraemos. Ya no tenemos que
luchar por saber lo que hay que hacer o ser. Sencillamente somos
lo apropiado y lo justo, porque somos causa.
La Psicología Holográmica trasciende al pensamiento y a las
palabras, a las razones o explicaciones. Aún amparándolas,
descubrimos que son irrelevantes. Aprendemos a Ser y todo el
resto viene por añadidura. Nos liberamos de las dependencias.
Sentimos y pensamos por nosotros mismos con conocimiento de
causa. Hemos aprendido lo que hay por detrás del poder del
pensamiento. Hemos domado lo indomable.
Zulma Reyo
Creadora de
la Escuela de Pensamiento De la Alquimia Interior
Artículo Publicado en
Revista Athanor Nº 39 mayo/junio de 2003 |