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¿Se puede matar al Ego?
Por Zulma Reyo, creadora de la Escuela de Alquimia Interior
La escuela de Alquimia Interior hace una distinción entre lo que es el ego y el egoísmo de la personalidad; si bien en general estas dos expresiones se emplean de forma indistinta.
Llamamos ego a la estructura física-mental-emocional que sirve de base o vehículo a nuestra actividad en la vida diaria. Este ego o personalidad es un instrumento cuya naturaleza es plástica y flexible, espontánea y natural. Y que en la medida que así se conserve, nos permite expresarnos de un modo auténtico.
Sin embargo, y como consecuencia de las diferentes experiencias vividas, construimos una identidad falsa basada en la conveniencia, la supervivencia, como una forma de adaptación al mundo. Luego creemos que somos eso y lo defendemos a cualquier precio. Esta identidad es lo que llamamos “egoísmo de la personalidad”.
El egoísmo de la personalidad interfiere todo el tiempo con sus interpretaciones de cómo ve la vida y sus filtros de percepción. A partir de la lectura emocional de las situaciones, el egoísmo no percibe lo que la realidad es, sino lo que le conviene, aunque sea algo negativo. Así, esta percepción distorsionada permite confirmar las expectativas y creencias enquistadas en el sistema psicológico, lo que naturalmente reafirma esa “realidad personal”. Todos tenemos una marca registrada de autoindulgencia o estilo personal, cuya dinámica puede ser agresiva o defensiva, que es lo mismo. Es la cara del drama individual.
Existen diferentes maneras de lidiar con el egoísmo creado en inconsciencia. Una de ellas es reprimirlo y sustituirlo por un comportamiento adecuado según lo que nos dicta la sociedad. Esto termina en una sonrisa y en la actitud pretendida de que todo está bien en el mejor de los mundos. Es el comportamiento superficialmente ideal para las personas que no quieren molestarse o distraerse de sus intereses personales y su “realidad” proyectada. Otra forma, muy de moda en las terapias modernas, consiste en gritar y llorar, soltarlo todo…, darle puñetazos a la almohada hasta desbaratarla… Se basa en la teoría de que somos un cubo de basura. Si expresamos todas y cada una de nuestras energías reprimidas vaciaremos el cubo y un día seremos libres. ¡No hay nada más equivocado! Al contrario, el dolor y la insatisfacción se exacerban cada vez más.
En la Escuela de Alquimia Interior desarrollamos varios programas diferentes para trabajar sobre el egoísmo de la personalidad.
Comenzando por una introspección profunda podemos comprender y detener el pensamiento que interpreta la realidad constantemente, entonces así reformular la manera de pensar, que es lo que vela o construye nuestro mundo.
Nuestro mundito privado nos da una razón de vivir e invariablemente justifica el comportamiento egoísta y limitado, distorsionando la percepción de la realidad. “Las cosas nos ocurren porque tenemos mala suerte, o porque la gente es mala, o papá no nos quiso, o todos son estúpidos…”, o cualquier otra cosa, y todo lo interpretamos desde esta óptica... Puede que tengas razón y tengas que cuidarte. El problema es el edificio que montamos encima de eso para darnos una justificativa y un sentido de protección, y que va creando una dinámica energética que alimenta el egoísmo de la personalidad.
En el preciso instante en que te descubras pensando de esta forma, detente, porque estás suministrando la energía auto-indulgente que alimenta ese egoísmo. Si no lo paras, una capa de tu energía permanece aislada del resto. Por el contrario, cuando lo haces comienzas a encontrarte en la necesidad de abandonar el mundo privado, este mundo que te aparta de la vida real.
Es un ejercicio progresivo de observación, conciencia y genuina vocación por la verdad, más allá de los hábitos establecidos. Y que además requiere suavidad hacia ti mismo. Cualquier forma de exigencia o rigor por cambiar sería más de lo mismo.
Al principio es difícil detener las reacciones automáticas. Un antídoto excelente es el sentido del humor, que puede ayudar a crear una distancia de nuestro drama. Se trata de no darle energía a esa entidad/identidad que hemos creado. La hemos alimentado durante años y es muy preciosa para nosotros. No podemos matar al ego o vivir sin él, pero hay que aprender a manejarlo y liberarlo de esta falsa identidad que hemos creado o egoísmo.
Para ello es importante abordar todos los aspectos del que ese egoísmo automático se vale: es decir, se trata de recuperar el dominio sobre el cuerpo físico, sobre las emociones y sobre la dinámica del pensamiento que alimenta todo el sistema.
En cualquier trabajo físico que se realice, lo importante es la conciencia mantenida durante el mismo. Deberás aplicar tu inteligencia en la administración de emociones, cuidando de no guiarte por lo que te gusta o no te gusta, y no sostener ningún pensamiento que interfiera con o corrompa la bella maquinaria física. La energía que tu cuerpo produce deberá ser adecuadamente manejada; lo que haces con ella revela el funcionamiento de tu psicología. Tus reacciones automáticas tienen que ver con el egoísmo.
Por su parte debemos desarrollar el uso consciente de la fuerza que nos dan las emociones. Dominar el egoísmo de la personalidad implica confrontar y aprender a manejar los disturbios, las agitaciones de las emociones, lo que nos permite aprender la administración de voltajes energéticos. Si no conoces, aceptas y has vivido toda la gama de emociones humanas, cualquier cosa que provoque una emoción o estado ajeno a tu conciencia representa un peligro para ti y por lo tanto una severa limitación. La rabia puede ser violencia y también liderazgo. El amor puede ser explotación, deseo y uso, como también liberación y exaltación.
Luego, es indispensable aprender a distinguir el pensamiento de la emoción y su continua retroalimentación recíproca. Detener el pensamiento y separarlo de la emoción, para así poder trabajar cada uno individualmente hasta dominar a ambos.
Se trata de parar el pensamiento y realinear el cuerpo físico que ha sido afectado por las emociones; respirando, caminando, redistribuyendo la energía. Así podrás valerte de la sustentación que te presta el cuerpo físico, la fuerza inherente a los deseos y la Inteligencia, que te lleva a una vida en Conciencia.
Se trata de aprender a cambiar la manera de pensar y no el pensamiento; es asumir cada instante con conciencia. Si en medio de la rabia, del miedo, de las dificultades puedes hacerlo durante un momento… todo cambia. Al principio, aún viéndolo, sentirás resistencia. Pero con el tiempo y la transformación consistente de actitudes, reconocerás la inutilidad de tus proyecciones, en las que no le estás haciendo daño a nadie más que a ti mismo, porque el daño que haces a otros te regresa a ti también.
Es de importancia fundamental el Alineamiento Alquímico, lo que en nuestra escuela se denomina Práctica Maestra, como postura energética y de Conciencia a mantener todo el tiempo y no solamente cuando queremos meditar. Esta práctica posibilita establecer una distancia de ti mismo, de tu egoísmo y realinearte con tu Ser. Esto representa la posibilidad de comenzar a percibir lo que ES y no lo que quieres que sea; de recuperar la maquinaria flexible, espontánea y natural de tu personalidad. Puedes obtener más detalles sobre esta práctica en nuestra web, sección Nuestra Filosofía / Práctica Maestra.
Además de los cursos y talleres en los que empleamos diferentes abordajes para alcanzar este dominio, una vez al año realizamos el Proceso Khrysallis, trabajo fundamental de la Escuela de Alquimia Interior.
Khrysallis es un proceso único que ofrece un espacio y herramientas para comenzar a reconocer lo que tu Realidad Mayor es, para comenzar a reconocer y afirmar tu verdadera Conciencia, para que desde esa postura interna, con sólidas raíces, puedas comenzar a ejercer el comando sobre todos los aspectos de tu vida.
Zulma Reyo
www.alquimiainterior.com
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