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Zulma Reyo
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LA NUEVA PEDAGOGÍA
Algunas pistas para entender a los jóvenes





Texto: Zulma Reyo

Dentro de mi labor docente y terapéutica repetidamente me he encontrado ante un público joven cada vez más enigmático que nunca responde como espero. Para entenderlo y por lo tanto alcanzarlo he tenido que investigar y aprender formas nuevas.
Existe una alta incidencia de aislamiento físico y emocional en el comportamiento de los jóvenes. ¡Todo se hace por ordenador o aparatos que lo hacen todo por ti! Desde el pan que se amasa en un receptáculo mecánico y el café que se prepara por despertador, a los video-juegos, las citas románticas y las fiestas; la acción y los diálogos ya no son directos. Las relaciones no ocurren cara a cara. Se ejecutan virtualmente en la comodidad y el anonimato de tu asiento en el despacho. Es curioso como a pesar de que la comunicación se expande aceleradamente y las manifestaciones de este tipo abundan por toda la Internet vía redes de solidaridad y protesta, el nivel y calidad de acción “real” es mínimo. Por más que discutamos lo contrario, hay muy poca concreción, aunque es de naturaleza sorprendente.
A pesar de la inactividad física prevaleciente, los jóvenes de hoy son enérgicos cuando quieren serlo. Parece que a diferencia de las generaciones anteriores, reservan sus fuerzas para lo que realmente les importa. Sobresalen cómo y cuando es necesario. En lenguaje terapéutico, no están desconectados de sus cuerpos ni de sus emociones, aunque éstas sean misteriosas para nosotros los mayores. En vez de pasividad deberíamos estar hablando de receptividad. El problema es que ellos no parecen poder explicarnos lo que es. No hablan el mismo idioma lineal.
Para entenderlos primero tenemos que eliminar los juicios sobre su apariencia física, sus hábitos, su conducta, su extraño sentido del tiempo (o atemporalidad), y la carencia de retorno energético (mayormente emocional).
Así podemos descubrir que su mundo es etéreo pero intenso, su pensamiento es relampagueante y sus emociones frágiles y sutilísimas. Carecen de las emociones que han definido el mundo de los mayores, y por lo tanto de los impulsos y satisfacciones que nos tocan. Tienen semblante frío y algunos parecen serenos, pero no lo son. Su interior alberga un huracán de fuerzas supra-mentales.
Ellos nos están guiando hacia una nueva didáctica y una nueva comunicación. Podríamos decir que su forma de generar, proyectar y aplicar energía creativa es intuitiva, pero a diferencia de lo que solemos definir como intuitivo, esto es de un voltaje muy superior y puramente mental. Para una persona de la generación anterior, adentrarse en su mundo representa aprender a vivir sin estructura, sin planes, sin proyectos, confiando en algo que no puedo tocar pero que siento, y que a veces se confunde con mi propio miedo a lo desconocido. ¡Menudo trabajo!
Estos jóvenes representan la ola evolutiva que si lo permitimos, nos elevará hacia una modalidad colectiva mucho más refinada y potente. Las generaciones anteriores que culminaron en los excesos apasionados en la década de los 60, fueron sumamente emocionales.
Lo que en los jóvenes al principio aparece como inercia y dejadez, tibieza y desinterés, revela una mentalidad lúcida y mucho más amplia que la que caracterizó la nuestra. Aunque aterrador para nosotros, la conciencia grupal que nace con ellos es intensamente inspiradora. De hecho, ellos viven de una inspiración que ni ellos comprenden.
Las reglas del juego hoy son otras. La generación actual no responde a la disciplina y al deber como respondemos nosotros porque no puede ser manipulada por los sentimientos. No se sensibiliza ni a la fuerza bruta, ni con incentivos hacia la virtud tradicional, porque en vez de ser creyentes, viven la Realidad mayor – sin apuros, sin supersticiones, y sin conciencia de que todo eso sea gran cosa. La moral para ellos es algo muy diferente de lo que fue para nuestras generaciones erguidas en el miedo y el castigo, y se basa en un sentido innato de lo correcto y apropiado. La perspectiva de la realidad para ellos es mucho más honda y vasta.
La forma de movilizar, transmitir y obtener información es por consiguiente nueva. Buscan sus respuestas directamente y las encuentran en una red invisible del Mental Superior que desciende sobre la atmósfera de nuestro mundo sigilosamente. Aunque se expresa por medio del grupo de personas, esta colectividad no es una suma sino una sintonía con la cual nos sensibilizamos para saber lo que todo el mundo “sabe sin saber”.
La nueva generación que entra en funciones ahora es algo como las abejas, despierta grupalmente por medio de corrientes de pensamiento muy sutil. Ya no importa la distinción individual que en vez de estimular, estorba el rumbo de la evolución. La sabiduría que antes estaba depositada en unos cuantos está ahora depositada en el grupo, sin que alguien en particular se destaque. El que se distingue es depositario del grupo que se expresa por ella o él.
A los jóvenes no les gusta la estructura jerárquica, ni las órdenes, no quieren que se les entregue soluciones que de todas formas ya no sirven. No quieren gurús, ni maestros, ni que les coman el cerebro con máximas, por más sabias sean y por más que le hayan servido a otros. El joven de hoy imperceptiblemente exige respeto y espacio para ser él mismo. Ya sabe, y lo único que hay que hacer es permitirle descubrirlo.
En esa lentitud y reserva, en esa inacción física y esas emociones recónditas … se gesta algo nuevo. Una nueva facultad de la inteligencia está refinándose, mucho más elástica que la gama de preocupaciones que agobiaban nuestra generación.
Ellos son el mañana que ya llegó.

Un consejo para los “mayores”:

Si crees que tienes algo para comunicarles a los jóvenes de hoy, algo para enseñarles, primero pregúntate lo que tu tienes que aprender de ellos. No los moverás con tus emociones o sentimientos, ni con tus argumentos inteligentes. Los moverás cuando reconozcas que la Mente es Una. Ellos se relacionan por virtud de ese fondo mental colectivo superior cuando estás centrado, en verdadera serenidad. No le des tanta importancia a las apariencias y concéntrate en la visión panorámica que su peculiar energía nos ofrece.
Si puedes con todo esto, entonces estarás en una posición de poder brindarles los frutos del pasado para que los preserven y deriven de ellos lo mejor. Ellos son el relevo que transportará lo mejor de nosotros hacia un tiempo y espacio “super plus” que nosotros no podemos, porque no estamos equipados para hacerlo. Al otro lado del muro transparente que parece separarnos, encontraremos una conciencia que transmite emociones cristalinas, libre de ataduras, preocupaciones y predeterminaciones.
El mañana nos llama para ser reconocido e instalarse. Como guardianes de las herencias del pasado, sólo falta que le abramos el paso.

 

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